La mejor idea de la sala suele estar en manos de la persona más callada.
En cada equipo técnico que conozco hay una persona. Brillante en su trabajo. De pensamiento profundo. Aquella en cuyo análisis todos confían. Y cuando llega su turno de ponerse de pie y presentar ese análisis ante un cliente o un directorio, algo se cierra. La voz se tensa. Las diapositivas hablan por ella. La idea que podría haber conquistado la sala queda guardada dentro.
No porque la idea fuera débil. Sino porque ponerse de pie se sentía como traicionar quienes son.
El objetivo nunca fue convertir a un experto callado en un presentador ruidoso. El objetivo es darle al experto callado un método que se ajuste a él, para que su verdadero valor por fin se escuche.
Para eso fue creado este taller.

