La mejor idea de la sala no siempre gana. Gana la mejor presentada.
Lo he visto suceder en salas de directorio de cuatro continentes. Una estrategia brillante, una propuesta sólida, resultados reales dignos de celebrar, y la presentación lo entierra todo bajo diapositivas recargadas, demasiados datos y un mensaje que la audiencia tiene que ir a buscar. La decisión se estanca. El presupuesto va a una voz más fuerte y más clara.
No porque el trabajo fuera débil. Sino porque la presentación no supo transmitirlo.
Una gran idea mal presentada pierde ante una buena idea bien presentada.
Este taller asegura que tu mejor gente nunca vuelva a perder de esa manera.

